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Hay riesgos en casa que no se ven, no huelen y no hacen ruido. El radon es uno de ellos. Se acumula dentro de viviendas y edificios, y ya se reconoce como una de las causas principales de cáncer de pulmón. La parte más inquietante es esta, puede estar presente sin que lo notes, incluso si tu casa parece bien construida.

En este artículo se explica qué es el radon, por qué es peligroso, qué dice la normativa y cómo empezar a medirlo con un dispositivo doméstico, con ejemplos reales de lecturas y valores.

Qué es el gas radon y por qué puede estar dentro de tu casa

El radon es un gas radiactivo natural. Se genera por la descomposición del uranio presente en el suelo y en ciertas rocas. Es invisible e inodoro, y no puede detectarse sin instrumentos.

Su origen está bajo nuestros pies. En términos simples:

  • Viene del subsuelo, del terreno bajo la vivienda.
  • Se filtra hacia el interior y puede quedarse estancado.

El problema no es que exista en el terreno, eso es normal. El problema aparece cuando entra en el edificio y se concentra en el aire interior. Ahí es cuando la exposición sostenida puede afectar a la salud.

Cómo entra el radon en una vivienda

El radon no necesita una gran abertura. Puede colarse por puntos muy comunes de la construcción, como:

  • Grietas en suelos o muros.
  • Juntas de la obra y encuentros entre materiales.
  • Pasos de instalaciones.
  • Desagües y conducciones.
  • Sótanos y plantas bajas, donde el contacto con el terreno es mayor.

En la práctica, basta cualquier pequeño agujero o ranura para que el gas encuentre un camino.

Hay una idea que se repite mucho y que conviene corregir, “mi casa está bien hecha, no entra nada”. Aunque la ejecución sea buena, si en el diseño no se incluyeron materiales y sistemas específicos anti-radon, el gas puede penetrar. Para evitarlo se contemplan barreras y soluciones constructivas concretas (por ejemplo, láminas o sistemas pensados para impedir el paso del gas desde el terreno).

Un ejemplo que ilustra el problema

En una zona con alta presencia de radon en el subsuelo, se observó una vivienda nueva en construcción con medidas de protección ya previstas. En esa misma calle, viviendas de más de 10 años, construidas sin esas barreras, quedaban desprotegidas. Las mediciones realizadas en ese entorno mostraban niveles elevados, hasta el punto de ser incompatibles con los criterios que hoy se exigen en obra nueva.

La diferencia no era “la casa está mejor o peor”, era si se había construido pensando en el radon o no.

Por qué el radon es un enemigo silencioso para la salud

La peligrosidad del radon no tiene que ver con una molestia inmediata, como un olor o una irritación. Tiene que ver con la exposición y el paso del tiempo.

Cuando se respira radon, este gas se descompone en partículas radiactivas. Esas partículas pueden quedar atrapadas en los pulmones. Con el tiempo, la radiación puede dañar el ADN de las células y favorecer el desarrollo de cáncer. El más habitual en este contexto es el cáncer de pulmón.

En España, se menciona como segunda causa nacional de cáncer de pulmón después del tabaco. La Organización Mundial de la Salud lo considera la primera causa de cáncer de pulmón en personas no fumadoras, y la segunda a nivel global por detrás del tabaco.

Hay otro punto que no conviene pasar por alto. Si una persona fuma y además está expuesta al radon, el riesgo se multiplica. No es una suma simple, es una combinación que empeora el escenario.

Qué viviendas tienen mayor riesgo

No todas las viviendas concentran radon igual. Los casos donde suele ser más frecuente incluyen:

  1. Viviendas unifamiliares (por su contacto directo con el terreno).
  2. Plantas bajas y, con mucha más frecuencia, sótanos.
  3. Casas mal ventiladas, sin ventilación mecánica.
  4. Edificios antiguos.
  5. Zonas con suelos graníticos, presentes en muchas partes de España.
  6. Viviendas nuevas que no incorporaron medidas anti-radon.

En un edificio de varias plantas, lo habitual es que la concentración sea mayor en sótano y planta baja, y que disminuya según subes de altura. Aun así, se han realizado mediciones con presencia de radon también en pisos superiores. La conclusión práctica es clara, conviene medir y salir de dudas.

Normativa y zonas con radon en España

En España, el tema ya está recogido en el marco que regula la edificación. El Código Técnico de la Edificación (CTE) incluye el radon en sus criterios. Eso implica que, en obra nueva, no se puede construir sin tener en cuenta el nivel de la zona y, si corresponde, sin aplicar medidas de protección.

Esto crea una situación desigual. Las viviendas recientes se diseñan con estas exigencias, pero muchas viviendas de hace 10, 15 o 20 años se levantaron sin ellas, y nadie va a “avisar” automáticamente a sus propietarios. Por eso la medición cobra tanto sentido, porque permite saber qué está pasando en el interior, más allá de lo que diga un plano o una suposición.

Mapas oficiales para saber el riesgo por zona

Hay varias fuentes públicas para consultar el potencial de radon en España y entender la exposición esperable.

A nivel visual, suele resumirse así: zonas verdes con riesgo bajo, y zonas amarillas, rojas o moradas con riesgo más preocupante. Se mencionan áreas con presencia relevante en Galicia, Castilla y León, Extremadura, Andalucía, Zaragoza, Barcelona, Madrid, entre otras. En el otro extremo, se citan como más “liberadas” de picos algunas zonas de Valencia, Alicante y Murcia, aunque siempre conviene confirmar municipio a municipio.

Consulta por municipio y niveles del CTE (0, 1 y 2)

Además del mapa general, existe una consulta por municipio que ayuda a traducir el riesgo a requisitos constructivos. Puede revisarse en la consulta de nivel de radon por municipio en radonspain.com.

El CTE divide España en tres niveles:

Nivel 0

Municipios con riesgo bajo. En obra nueva no se exigen cambios especiales por radon. Una casa de 25 o 30 años en nivel 0, en principio, no tendría que cumplir medidas adicionales por este motivo.

Un detalle práctico, si el municipio no aparece listado en esa consulta, se interpreta como nivel 0.

Nivel 1

Riesgo intermedio. En obra nueva se exigen ciertas protecciones básicas.

Nivel 2

Riesgo alto. En obra nueva se piden medidas más exigentes, en la práctica, sumar protecciones (lo que se pondría en nivel 1, más otra medida adicional).

En el ejemplo del vídeo se mencionan varios casos de consulta:

  • Valencia capital: no aparece listada, por tanto se toma como nivel 0.
  • Chóvar, Higueras, Zucaina: aparecen como nivel 1.
  • Arteixo (A Coruña): ejemplo de nivel 2.
  • Nevada (Granada): nivel 2.
  • Ruidoms (Tarragona): nivel 2.

La idea no es memorizar estos municipios, sino entender que el nivel 2 no es “solo Galicia”. Puede aparecer donde menos se espera, y por eso la comprobación por municipio es un paso sensato antes de asumir nada.

Límites de radon y valores de referencia (Bq/m³)

El dato se expresa en becquerelios por metro cúbico (Bq/m³). En el contenido se destacan tres referencias que conviene tener claras, porque cambian según la fuente:

ReferenciaLímite (Bq/m³)
España (CTE y criterio asociado al CSN)300
Estados Unidos150
OMS (recomendación)100

En España, el valor de 300 Bq/m³ se presenta como máximo dentro del marco técnico. La OMS recomienda no superar 100 Bq/m³ en vivienda. Esta diferencia explica por qué una casa puede “cumplir” en un sitio y seguir pareciendo un dato alto desde el punto de vista de salud.

Cómo medir el radon en casa con un medidor doméstico

Saber el nivel de tu zona está bien. Saber lo que ocurre dentro de tu vivienda es mejor. El radon puede variar por estancias, por altura y por ventilación. También cambia con el tiempo, por eso se insiste en mediciones largas.

Un medidor sencillo, certificado y económico

Se recomienda un dispositivo concreto que se adquirió y comparó con otros medidores, priorizando certificación y relación calidad-precio. Es un equipo simple, con pantalla, sin WiFi y sin Bluetooth (aunque a veces pueda aparecer mal descrito en algún título o anuncio).

El enlace de compra compartido es este: medidor de radon en AliExpress.

Cómo se usa el dispositivo (y por qué hay que medir durante días)

Este tipo de medición no se hace en cinco minutos. Para una lectura con sentido, se recomiendan periodos largos. En el contenido se habla de:

  • Más de una semana como mínimo razonable.
  • Idealmente 15 días o un mes de medición continua.

Por esa razón, aunque el medidor tenga batería, lo habitual es dejarlo alimentado por USB-C.

Elementos del dispositivo y funcionamiento

  • Puerto USB-C para carga y uso continuo.
  • Batería interna, útil para momentos puntuales, pero limitada para campañas largas.
  • Rejillas en la parte inferior y superior, por donde entra el aire para medir.
  • Pantalla táctil con fecha, hora y lecturas.
  • Botón de encendido y apagado.

Pasos básicos para una medición doméstica

  1. Enciende el dispositivo y comprueba que está funcionando.
  2. Conéctalo por USB-C a la corriente si vas a medir varios días.
  3. Colócalo en la estancia que quieras evaluar, y evita moverlo cada pocas horas.
  4. Deja que acumule datos, y revisa medias de 24 horas, 48 horas y más.

En esta primera parte se anuncia que se harán pruebas en diferentes ubicaciones, como sitios más elevados, plantas bajas y sótanos, porque ahí suelen verse los cambios más marcados.

Ejemplo real de lecturas en un piso elevado

Las mediciones de ejemplo se realizan en un piso (no planta baja ni sótano). Es una construcción relativamente reciente, pero lo bastante antigua como para no haber incorporado medidas anti-radon en el sistema constructivo.

Estos son los valores observados en pantalla:

PeríodoLectura (Bq/m³)
Última hora30
Media acumulada (48 días)38
Media últimas 12 horas38
Media últimas 24 horas45
Media últimas 48 horas46
Media últimas 96 horas45
Pico máximo registrado132

La lectura de 30 Bq/m³ en la última hora se considera un entorno bastante seguro según el umbral recomendado por la OMS (por debajo de 100). La media de 48 días, en 38, también es baja.

El detalle interesante está en el pico, 132 Bq/m³. Aunque no sea la exposición constante, sirve para entender que el radon no es estable. Sube y baja. Por eso las medias largas aportan una imagen más fiable, y los picos ayudan a detectar momentos o condiciones que elevan el nivel.

Parte 2: medición continua y avisos con Home Assistant

Esta primera parte se centra en entender el problema y empezar a medir con un dispositivo sencillo. En la segunda parte se anuncia:

  • Más mediciones en otras viviendas, incluyendo sótanos, bajos y ubicaciones distintas.
  • Un medidor más caro con conexión WiFi, pensado para integrarlo en Home Assistant.
  • Monitorización continua y avisos, para saber qué está pasando sin mirar la pantalla a diario.

Conclusión

El radon puede estar en casi cualquier vivienda, con valores más altos o más bajos, y sin señales visibles. Conocer el nivel de tu municipio ayuda, pero medir dentro de casa es lo que despeja dudas. Los umbrales de referencia existen, 300 Bq/m³ en España, 150 en Estados Unidos y 100 como recomendación de la OMS. Una medición de varios días, mejor aún de semanas, ofrece una foto real de la exposición en tu hogar.

Si ya has medido radon alguna vez, o vives en planta baja o sótano, conviene comparar lecturas y observar las medias. En la segunda parte se amplían pruebas y se aborda la monitorización continua para no depender de revisiones manuales.

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